Cuarentena Día Quince - Los hábitos

Europa, EEUU y Argentina - País serio - Los ancianos - Reflexión marxista - La plusvalía - La monotonía - Los nuevos hábitos


“Que notable que al faltar los trabajadores, esa insignificancia del sistema capitalista, la economía se desplome de manera catastrófica. ¿Será que en verdad la riqueza la genera el trabajo del hombre y no el capital?”


Día quince


Las cuarentenas avanzadas, la gente harta de los encierros en Europa y en Argentina pero hay cada vez más conciencia ya entrado el mes de abril, que no queda otra manera de parar de una vez esta locura de muerte que se cierne sobre el mundo, ya no es una teoría conspirativa ni un asunto entre chinos y americanos, la muerte ha llegado a la ciudad.

Si algo caracteriza estos acontecimientos extremos es la polarización de la comunicación, hay coronavirus a toda hora y por todos los medios posibles, es difícil que alguien pueda evitarlo y si hace unas semanas muchos nos decían sinceramente que el mal llamado virus chino no existía había que creerle, la gente que viajaba por negocios o a vacacionar en el hemisferio norte difícilmente se topará con relatos que pintarán la verdadera dimensión del desastre, de hecho, hubo quienes llegaban al país y negaban la pandemia con  el argumento "vengo de un país serio", y claro, si en el país serio no dicen nada es que no pasa nada. Así nos fue. 

La cuestión es que se fueron sumando las estadísticas y pasamos de la ignorancia al descrédito y en estos días se cuestionan con razón o sin ella las cifras que ofrecen los organismos oficiales. Sin ir más lejos, en España admiten que la cantidad de ancianos fallecidos podría ser cuatro veces superior a la informada. Cuatro veces! Es decir que para no alertar o transmitir calma y control de la situación se  pretendió bajar el impacto con las cantidades de muertos. Otro tanto se hizo en otros países de otra manera, ya lo he comentado. Pero la realidad es desbordante y dicen no se puede tapar el sol con la mano. Varios países del norte primermundista nos mienten pero en especial le mienten a su gente. Y el temor que tienen ahora es a terminar como vemos en Ecuador, con los cuerpos en cajas de cartón en las calles, apilados sin ninguna protección y desbordando fluidos cadavéricos en escenas verdaderamente de terror. Como dije, la realidad se impone y si lo que se pretendía era ganar tiempo, solo se hizo lo contrario, se perdió tiempo valioso. Madrid, Londres o Nueva York debieron cerrarse antes pero nadie quiso ser débil ni perder dinero y ya se ven las consecuencias.

Dos reflexiones finales.

La primera es que la pandemia obliga a la gente, a las personas (lo enfatizo a propósito) a quedarse en sus casas y el mundo va a perder por ello grandes porciones de su producto bruto que irían del 5 al 20%! Que notable que al faltar los trabajadores, esa insignificancia del sistema capitalista, la economía se desplome de manera catastrófica. ¿Será que en verdad la riqueza la genera el trabajo del hombre y no el capital?

El otro punto es la recomendación que ha lanzado la OMS: "recomienda no politizar la pandemia", algo que vengo destacando desde hace semanas. En las estadísticas se seguían contando los casos chinos cuando ya el virus estaba bajo control allí y se los sigue culpando de no informar a tiempo cuando en verdad Occidente supo del virus dos meses antes de tomar las primeras medidas. En verdad esto es y ha sido siempre político mal que nos pese y las decisiones se han tomado con tiempos políticos aunque para la gente común sea una cuestión sanitaria de vida o muerte.

Ixx, abr20


Día dieciséis 


Esta mañana el sol estaba semicubierto, una bella mañana fresca de viernes santo. La ciudad, al menos el barrio, estaba silencioso y calmo  de pie en un cruce importante en la avenida miré a los cuatro costados y no se veía ni un auto, ni un peatón. Así de calma es cada mañana de cuarentena, aquí no hay animales salvajes por las calles no se escuchan pájaros fuera de lo habitual, es un barrio que duerme, que remolonea para levantarse porque no hay prisa. Además es feriado y eso tal vez sea una pequeña diferencia para algunos, para la mayoría los días son todos iguales, no hay fines de semana ni días de fiesta, no se sabe bien si es martes o es fin de mes, es todo igual, la monotonía es una de las peores consecuencias del aislamiento. Ya no se sabe que inventar. Si además el día esta calmo y agradable uno no tiene ni que cambiarse las ropas y así nada cambia.

Salgo a pasear el perro también por la siesta y a la noche después de la cena. Es notable la cantidad de habitués de la vereda que uno deja de ver, en el taller de motos que asan hamburguesas a la parrilla después del mediodía, el kiosko donde se reúnen a charlar y tomar algo unos comerciantes, la parada de colectivos donde se juntan los taxistas y obreros de la construcción en torno al cafetero con sus termos y sus facturas. Nada de eso se ve ahora pero tampoco se los menciona, infinidad de encuentros anónimos que forman parte del pulso de la ciudad se han borrado de un plumazo. 

Es llamativo que cada vez que salgo a la calle se ve en alguna parte una sirena azul de la policía que está más presente que antes. Pasan en silencio, doblan por las calles interiores y algunas veces se los escucha con esos mensajes circunstanciales de cuarentena por sus altoparlantes. Esta ciudad es otra, sin duda y cuando uno la camina y se invade de nostalgia como un tango en soledad, añora de verdad y se esperanza que muy pronto cuando esto sea un mal recuerdo todo vuelva ser como era hasta hace tan poco tiempo.

Ixx,abr20


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