Cuarentena Día 23 - Lo que vendrá y los miedos

Grandes pestes - Sociedad - Consumo - Producción - Control social - Reencuentros - Los delirios del Mariscal - La publicación de la vida privada - El baile de los ataúdes - Miedos


“Bailar a la muerte o ante la desgracia mostrarse optimista vendría a ser el mensaje tras la broma, una sublimación de los miedos que no se dicen en público, una máscara más.”


Día veintitrés


Las grandes pestes de la historia. Así se llama el libro que casi de manera premonitoria terminé de leer en febrero durante mis vacaciones. No llegué a este libro de Cartwright y Biddiss porque sea un visionario, sino porque me interesan en este momento las ajenas a la voluntad humana que han torcido el rumbo de nuestra historia como las catástrofes naturales o las enfermedades. Está demás decir que esta pandemia de coronavirus es un fenómeno que marcará un hito en toda la humanidad pero muy particularmente en las nuevas generaciones. Si bien aún es muy difícil determinar cuáles serán las características de nuestra cultura que se modificarán descontamos que eso va a pasar. La humanidad se prepara desde hace décadas a la espera de muchos cambios que se nos viene anunciando como producto de la aplicación de las nuevas tecnologías, al auge expansivo de la sociedad de consumo (inclusive en el otrora mundo comunista) y de los métodos de producción remota debidos a la globalización y (no tan masificado) la instalación silenciosa y universal de políticas de control social, todas condiciones que vienen causando ya enormes cambios aún difíciles de digerir para los nacidos en generaciones menos influenciados por lo digital. En otras palabras: los mayores.

Algo tan simple como las tarjetas de débito para pensionados que no han sido retiradas o renovadas por los pensionados causó un enorme movimiento de gente hace apenas diez días, un delirio impensado e innecesario en medio del aislamiento obligatorio. 

El control social se potenciará seguramente luego de esta pandemia-cuarentena, no deja de intrigarme cuál será la respuesta de los jóvenes, cuáles serán sus estrategias de supervivencia. ¿Les quedará algo de rebeldía juvenil? ¿Habrá espacio para algo así?

La pandemia reescribirá muchas cosas, tal vez a niveles que no estamos previendo como la psicología, la familia, el placer, la privacidad...

“No todo tiempo por pasado fue mejor” escribió Luis Alberto Spinetta. Se verá.

Ixx, abr20


Día veinticuatro


Los reencuentros. A raíz del aislamiento uno se vuelve a contactar por alguna red social con viejos conocidos, amigos, familiares que redescubre. Se encuentra de pronto haciendo viejos chistes que a veces incomodan y revive viejas historias que habían quedado archivadas en algún lugar de la memoria y que despiertan incentivadas por uno que otro comentario casual. 

Una canción, por ejemplo, a veces uno recuerda un lugar o un hecho por un acontecimiento menor que para otros puede pasar desapercibido pero que uno fija para siempre y liga en este caso una melodía con una fiesta ajena...

Hace unas cuatro décadas había una fiesta de quince en una casa frente a la Panamericana (Acceso a Tigre para ser más preciso) junto a la estación de servicio YPF, llegamos allí con unos amigos no recuerdo si por referencias o alguno estaba invitado. El hecho es que cuando había un cumple con baile allí aparecían siempre grupos que intentaban sortear el ingreso para pasarla de arriba. Y allí estábamos en la terraza de aquella vivienda familiar hasta que presentaron un trío de músicos del barrio el trío Cristal creo, que yo desconocía y tocaron Los delirios del Mariscal…

El resto quedó en el olvido.

Muchos años después diría que unos treinta años más tarde mi mamá bajaba por una escalera en su casa y tropezó, se cayó y quedó en el suelo paralizada por el dolor. Debido a que esa escalera daba al frente de la casa una mujer que cruzaba por la plaza la vio y la asistió. Entablaron una amistad que siguió con las visitas de aquella señora mientras mi madre se recuperaba de la lesión en el brazo. En una de esas visitas las encontré conversando y tomando el té. Nos presentaron y resultó ser que esa mujer era la madre de aquella quinceañera, la dueña de la casa donde escuché aquel tema de Crucis por primera vez. Nunca más me olvidé de esa canción en ese lugar. Aunque nunca supe siquiera el nombre de la chica que cumplía años.

Ixx, abr20


Día veinticuatro


Los actos semiprivados. Las redes sociales son nuestras ventanas abiertas al mundo exterior en el encierro pero si a veces nos cansamos de mirar tenemos la posibilidad de mostrarnos y de qué manera!

Sabemos que cualquiera puede acceder a un móvil y a las redes, cualquiera que se lo proponga puede mostrarse en situaciones cotidianas, intrascendentes, tan inolvidables como banales pero puede ocurrir que por algún influjo del destino se popularice, se vuelva viral y entonces estalle la fama para un don nadie sin quererlo. Ojo que hay otros muchos que quieren la fama y eso esta bien. Pero curiosamente me llama la atención la cantidad de gente que ya tiene popularidad y fama y dinero, que no necesita llamar la atención y que de pronto hace el ridículo ante la camarita de su móvil y lo publica! Bailando o cantando, jugando con sus niños o su mascota, improvisando habilidades nuevas, mostrándose, torpes, mundanos. Famosos que dejan por un momento la impostura para darle a la humanidad un momento intrascendente. Esa es la maravilla! Que sean gente normal por un rato, que uno los mire y diga "que tonto!" Sin más. Cuando pase esta pandemia muchos borrarán esos lapsus que el encierro y la monotonía nos regalan y que tenemos que disfrutar porque todo termina alguna vez. Lo sabemos.

Ixx, abr20


Día veinticinco


"seguro que te has topado con un vídeo protagonizado por unos hombres ataviados con uniformes elegantes, guantes y lustrosos zapatos, bailando mientras portan un ataúd en sus hombros. Su alegre contoneo, conocido como el «coffin dance» (la danza del ataúd)". ABC.es

Los portadores de ataúdes de Ghana se han convertido en el meme de moda justamente durante la cuarentena por coronavirus. Vaya uno a saber si es mera casualidad que un video de 2017 haya saltado a la fama justo ahora o hay algo en el inconsciente colectivo que lo hace tan presente. Los jóvenes de mediana edad han sido los principales detractores de la amenaza del covid19 quizás por su omnipotencia o su optimismo pecaron de confiados y es muy probable que sea el mismo rango etario que hace rebotar una y otra vez esos bailarines con su musiquita tecno dance luego de cualquier fail

Bailar a la muerte o ante la desgracia mostrarse optimista vendría a ser el mensaje tras la broma, una sublimación de los miedos que no se dicen en público, una máscara más. Hemos visto a tantos alardear y luego rogar, a tantos mofarse y luego llorar… si algo ha expuesto esta crisis ha sido sin duda la inmadurez de mucha gente supuestamente adulta, la flojera de sus convicciones y sus miedos. Que vaya si los tienen. Vaya si los tenemos!

Ixx, abr20


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