martes, 12 de febrero de 2013

Neandertales y Sapiens no convivieron en la peninsula ibérica

Neandertales y Sapiens no convivieron en el sur de la Península

  • El equipo español que ha participado en la investigación, publicada en PNAS, cree que el hallazgo podría suponer una «reescritura de los libros de Historia».
fuente: Larazon.es
Fotografía sin fecha del esqueleto de un humano moderno (d) y de un hombre del Neardental (i) Instituto Max-Planck de Leipzig
Durante las dos últimas décadas pocos han discutido la idea de que los últimos Neandertales y los Sapiens coincidieron en el sur de la Península hace ahora 30.000 años, durante el Pleistoceno superior. Sin embargo, el estudio que han llevado a cabo científicos de la Universidad de Oxford y que ha contado con la colaboración de investigadores de la UNED, la Universidad de La Laguna y el Museo Arqueológico de Lucena, lleva a replantearse las relaciones que mantuvieron nuestros «parientes» más cercanos. Y es que según el estudio, publicado en PNAS, los neandertales se extinguieron bastante antes de lo pensado: hace 45.000 años. Un hallazgo, dicen sus artífices, que podría suponer una «reescritura de los libros de Historia»
«Queda bastante claro que los neandertales no se encontraban en el centro ni en el sur de Iberia a partir de 45.000 años antes del presente. Por tanto, no pudieron coincidir en esa parte de la Península Ibérica en momentos más recientes», explica a LA RAZÓN Jesús F. Jordá, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED.
Así, lo que se «postulaba hasta ahora de que los últimos neandertales estuvieron en el sur de Iberia hasta hace unos 30.000 años, queda descartado con las nuevas investigaciones». Por ello, en centro de y sur de la Península, y «entre la extinción de los neandertales y la llegada de los primeros humanos modernos», hay un «vacío de unos miles de años».
Los investigadores realizaron análisis de restos hallados en los yacimientos del Jarama VI (Guadalajara) y de Zafarraya (Málaga), considerados dos de los últimos refugios de los neandertales ibéricos. Para la ocasión, al habitual método de datación de radiocarbono se sumó una técnica de ultrafiltración para descontaminar las muestras óseas que, por lo general, eran huesos de animales manipulados por el hombre.
«Aún está por verificar si en Cueva Antón (Murcia) y en Gibraltar los neandertales llegaron hasta fechas más recientes a esos 45.000 años», apunta Jordá. Sin olvidar «la posible hibridación entre neandertales y humanos modernos detectada en Lagar Velho (Portugal)».
Con todo, dice el científico, «lo que por ahora parece posible es que Neandertales y Sapiens sí coincidieran en el norte de Iberia, en la Cornisa Cantábrica, donde existen varios yacimientos en los que se puede probar esa coincidencia temporal».
Hace ahora tres años, la secuenciación del genoma de los Neandertales desveló que esta especie y los Sapiens se cruzaron en un momento dado, por lo que hoy habríamos heredado parte del genoma de los primeros. Sim embargo, recientes estudios parecen poner esta hipótesis en entredicho. «Soy más partidario de que esa porción de genoma neandertal presente en el hombre moderno se deba a un ancestro común que a un posible cruzamiento», dice Jordá. Y es que hay que tener en cuenta que «en biología, el concepto de especie implica la incapacidad de reproducirse entre dos especies diferentes, es decir, de reproducirse a largo plazo, con nacimiento de individuos fértiles capaces de reproducirse de nuevo».

Niños de los Andes (Salta)


LOS NIÑOS DEL VOLCÁN LLULLAILLACO
Un importante hito en la Arqueología de Alta Montaña
fuente: http://www.antropologico.gov.ar/ninos.htm

Lic. Christian Vitry

"...concluido con la fiesta, llevaban las capacochas que cabía al Cuzco a la huaca de Huanacauri o a la casa del sol, y adormeciéndola, la bajaban a una cisterna sin agua, y abajo en un lado hecho depósito, la emparedaban viva, adormecida... Las demás mandaba el Inga se llevasen a sus tierras y hiciesen lo mismo destas, privilegiando a sus padres y haciéndoles gobernadores y que hubiesen sacerdotes para que la ministrasen para la adoración que le hacían cada año, sirviendo esta capacocha de guarda y custodia de toda la provincia." (Hernández Príncipe, en Silverblatt, 1990)

Fueron sacrificados u ofrendados a 6.730 metros de altura, en la cumbre del legendario volcán Llullaillaco, sus tumbas, son las más altas que el hombre jamás haya construido en el planeta. Estos niños-dioses que en su calidad de huacas o posibles mensajeros de los dioses, son los seres humanos que estuvieron más próximos a la refulgente divinidad de los Incas, el Sol.

Los "niños del Llullaillaco" causaron el asombro de todo el mundo, atónitas miradas contemplaron a través de las fotografías difundidas en el mes de abril de 1999 por la prensa, el rostro de ese niño sumergido en un sueño de cinco siglos. Todavía a muchas personas les cuesta creer y se preguntan si las "momias" son de verdad. En el esperado número de noviembre de la Revista National Geographic una de las estatuillas del ajuar funerario se ganó la tapa. Finalmente se pudo ver con cierto detalle los cuerpos congelados y parte de los enseres que estuvieron soterrados durante siglos en la gélida morada, cerca del sol.

"Sembrar muertos para cosechar vivos" decían los Incas, pero ¿cuál será la verdadera interpretación de estos rituales religiosos donde se sacrificaban seres humanos? Existen varias hipótesis que intentan explicarlos, pero el verdadero significado posibleente nunca lo sepamos.

¿Qué significa Llullaillaco?

Aparentemente se trata de un nombre compuesto por dos palabras. Según el diccionario quechua de Gonzalez Holguin (1608), "Llulla" significa mentira, cosa engañosa, y aparente y vana o falsa. Yaku o llaco quiere decir agua, o sea, la aguada del engaño.. Es sabido (para los andinos) que las montañas representan grandes reservorios de agua; es allí donde se producen las precipitaciones en forma de nieve, y es el lugar desde donde "milagrosamente" brotan las vertientes con el vital elemento. Prácticamente no existen montañas que no posean surgientes de agua durante todo el año, menos aún si se trata de grandes macizos, como es el caso del majestuoso Llullaillaco. Cuanto más alta es una montaña más importante suele ser su vertiente. Ocurre que este volcán puneño carece de la vertiente que de él se espera. Las recientes exploraciones realizadas en la expedición que produjo el hallazgo de las momias, indicaron que existe una "línea o cota de agua" ubicada entre los 5.500 m y 5.800 metros, donde se contabilizaron alrededor de ocho lagunas pequeñas que ofrecen el cristalino y vital líquido. Desde el punto de vista material y ante la evidencia geográfica, esta interpretación del origen del nombre tiene bastante solidez, ya que sin duda se trata de una montaña que engaña y miente respecto al agua.

Existe otro tipo de interpretaciones respecto al topónimo Llullaillaco, que son más o menos creíbles o comprobables.

Del mismo diccionario de González Holguin se puede obtener otra posible interpretación. Tenemos que Llullu se refiere a "una cosa tierna que nace o crece antes de endurecerse", según el investigador Johan Reinhard "Esto podría referirse a Llullaillaco como un volcán activo, donde la lava fluye como agua y luego se endurece"
(Reinhard 1994).

El investigador Dick Edgar Ibarra Grasso propone como interpretación del topónimo el de "Montaña del Diablo", ya que este ser, es exclusivamente mentiroso. Para él "yacu" (agua) no forma combinación normal con la raíz "Llullay" (infinitivo del verbo mentir), razón por la cual se debe buscar el significado en "llacu" y no en "yacu". "Lla" es una partícula que significa que "se hace exclusivamente una cosa". Llullaylla significaría entonces "exclusivamente mentiroso"; "cu", opina el investigador, "es partícula que significa el estado".

Por último, se puede considerar como posibilidad, lo mencionado por Felipe Guamán Poma de Ayala, en su obra "Nueva Crónica y Buen Gobierno", de fines del siglo XV y descubierta en 1908. En la sección destinada a "Ritos y Ceremonias", Guamán Poma, habla de los "Hichezeros de Zueños" (p.253), los cuales eran llamados LLULLALAICA UMU; entre otras cosas dice "otros hichezeros hablan con los demonios y chupan y dizen que sacan enfermedades del cuerpo y que saca plata o piedra o palillos o guzanos o zapo o paxa o mays del cuerpo de los hombres y mugeres. Estos dichos son falsos hichezeros; engaña a los yndios ydúlatras." (op.cit.).

Estos hechiceros de los sueños, brujos mentirosos, falsos o hechiceros del fuego, realizaban sus actividades en los adoratorios o lugares sagrados, tales como apachetas, montañas, vertientes u otros lugares del espacio geográfico consagrados socialmente para tal fin.

La investigadora María Cristina Bianchetti, en su libro "Cosmovisión natural de la locura" dice "El Llullallaica Umu basaba su inspiración en el fuego; y como sacerdote presidía las ceremonias dedicadas al sol, la luna y el lucero.[...] ...trabajaba en las cuatro áreas del imperio y realizaba sus ofrendas a través del fuego, posibles luminarias encendidas en las montañas o en las pampas de la Janca,..." (p.33).

Si el Llullallaica Umu presidía las ceremonias dedicadas al sol, realizaba sus ofrendas en las montañas y apachetas, y encendía luminarias en los cerros, se puede pensar que el topónimo Llullaillaco, se refiere a esos hechiceros de los sueños, aparentemente tan importantes para los rituales precolombinos.
¿Las momias del Llullaillaco son únicas en la provincia de Salta?

Sobre este tema es necesario aclarar que Salta es la provincia argentina que posee la mayor cantidad de momias (mejor dicho cuerpos congelados) rescatadas de las altas cumbres, sumando un total de seis cuerpos sobre ocho existentes en el país.

El primer hallazgo de momias de altura se produjo en 1905, sobre la cima del nevado de Chañi a 5.900 metros de altura (límite entre Salta y Jujuy). Ocurrió durante una expedición dirigida por el Teniente Coronel E. Pérez, que rescataran de la cumbre el cuerpo momificado de una criatura de unos cinco años de edad, envuelta en varias mantas de vivos colores y algunos objetos de madera y cerámica que formaban parte del ajuar funerario. Esta momia fue donada en ese momento al Museo Etnográfico de Buenos Aires, en cuyo depósito permanece hasta la actualidad.

Entre 1920 y 1922, de las altas serranías cafayateñas, al sur de la provincia de Salta, se extrajo de una de las cumbres del cerro Chuscha (5.100 metros), el cuerpo momificado de una niña con un rico ajuar funerario. Esta momia -llamada entonces la Momia de los Quilmes- por el profesor Amadeo Sirolli, tras haber estado varias décadas "desaparecida", reapareció en un museo privado de la localidad de Martínez en la provincia de Buenos Aires, donde es exhibida en la actualidad.

En 1974 a escasos metros de la cima del volcán Quehuar, sobre los 6.100 metros de altura y en el interior de una gran estructura, el Director del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña de San Juan (CIADAM), Antonio Beorchia Nigris descubre el cuerpo momificado de un niño, el cual intenta recuperar del duro y congelado suelo sin tener éxito. Años después saqueadores y buscadores de tesoros dinamitaron el sitio y destruyeron gran parte del cuerpo momificado. En 1999, la expedición dirigida por el doctor Johan Reinhard de EEUU, el arqueólogo peruano José Antonio Chávez, y la arqueóloga argentina María Constanza Ceruti, quienes junto a un equipo de estudiantes de arqueología peruanos y argentinos rescataron parte del cuerpo que había sido profanado violentamente. El mismo está siendo conservado en un freezer para futuras investigaciones.

Finalmente en 1999 el equipo del Dr. Johan Reinhard, co-dirigido por la Lic. María C. Ceruti, ubicó y rescató de la cima del volcán Llullaillaco, a 6.730 metros de altura, tres cuerpos de niños congelados con un hermoso y rico ajuar funerario que no había sido profanado. El excelente estado de conservación de los mismos indica que estas son las más importantes en este sentido, los estudios que se realizarán arrojarán mucha y valiosa información sobre nuestros antepasados americanos.

¿Por qué y cómo fueron sacrificados los niños?

"...decía la muchacha acaben ya conmigo que para fiiestas (sic) bastan las que en el Cuzco me hicieron; lleváronla a un alto cerro, remate de las tierras del Inga, y hecho el depósito la bajaron a él y emparedaron viva". (Hernández Príncipe, 1601).

La precedente cita de Hernández Príncipe, un sacerdote extirpador de idolatrías de la época de la colonia, es bastante ilustrativa y está referida a la historia de Tanta Carhua, una joven aclla (elegida, virgen del Sol, mujeres especialmente preparadas para casarse con el Inca o cumplir otros roles sociales jerárquicos del sistema político imperial, incluido el de ser ofrendadas en honor al Sol-Inca) que fue sacrificada (enterrada viva) en lo alto de una montaña con motivo de la fiesta de la Capacoha o fiesta de los sacrificados, la cual se celebraba en el Cuzco durante la conmemoración estatal incaica en honor al sol, o sea el Inti Raymi.

No sabemos si los niños del Llullaillaco fueron sacrificados en este contexto, pero los relatos nos acercan bastante a una posible analogía o interpretación. Se sabe a través de la Historia Comparada de las Religiones, que las personas sacrificadas eran seres "elegidos" como ofrendas para el mundo de los dioses, o bien como mensajeros para el "Más Allá", de allí que estén munidos de alimentos calzados y prendas para el "viaje celestial" (Schobinger, 1998).

Veamos entonces cómo era la ceremonia de la capacocha o capac-hucha. Las acclla-capacochas viajaban centenares de kilómetros con destino al Cuzco y representaban a cada una de los cuatro suyus o "provincias" que conformaban el Tahuantinsuyu. Transitaban por los sólidos caminos construidos por el vasto imperio, acompañadas de las huacas (ídolos o dioses adorados) más importantes de su tierra natal, integraban además la cohorte los curacas y representantes más notables (políticos y religiosos) de las provincias conquistadas. Una vez en el Cuzco, las acllas adoraban al Sol, al Rayo y las momias de la dinastía real que eran los principales dioses. Algunas acllas eran sacrificadas allí en honor al Sol, el resto, una vez concluidos los rituales políticos-religiosos, emprendían la retirada rumbo a su lugar de origen, donde finalmente, y en el marco de una gran celebración regional, sus vidas eran cedidas al astro rey.

Tanta Carhua, vestida como una reina ascendió junto a su séquito hasta lo alto de la montaña, allí la esperaba su última morada. Fue adormecida con una bebida especial para la ocasión -tal vez con alcohol de chicha con otra sustancia- y depositada en su gélido mausoleo de roca junto a un suntuoso ajuar. Una vez sellado el sepulcro y realizados todos los rituales a la usanza cuzqueña, los participantes de esta trascendental ceremonia descendían hasta sus respectivos lugares de origen. Caque Poma, el padre de Tanta Carhua, por haber concedido su única y pequeña hija al Sol fue agraciado por el Inga, y por ello ascendido a una mayor jerarquía, papel que era extensivo para su gente y descendientes futuros. Por su parte, Tanta Carhua, en su elevado y gélido santuario se deificó, transformándose en una huaca digna de veneración y sublime respeto, que protegía y custodiaba a toda la provincia y su vulgo.

Desde ese momento la montaña ya no fue la misma de antes, se sacralizó, quedó impregnada de un gran significado religioso, social y político, sus fuerzas se magnificaron y los beneficios redundaron en toda la población que la tenía como huaca.

¿Por qué en la cumbre de una montaña?

Las montañas fueron y son veneradas por muchas culturas en el mundo entero. Breve y vulgarmente podemos decir que se está más cerca del cielo, donde por lo general es la morada de los dioses. Pero profundicemos un poco sobre este tema, nuevamente teniendo en cuenta la Historia Comparada de las Religiones. Los hombres, independientemente del lugar geográfico, organizan su espacio, lo consagran, lo cargan de significado. Elementos naturales, acorde a las necesidades del momento, cobran mayor o menor relevancia, se crea una distinción entre lugares comunes, "profanos", diarios; y lugares "sagrados", únicos, mágicos, de uso ocasional-especial. Entonces apreciamos que un objeto sufre una transformación sin dejar de ser él mismo ya que continúa interactuando en la naturaleza (Elíade, 1994).

Una montaña -como el ejemplo de Tanta Carhua o el mismo Llullaillaco- se sacraliza y sigue siendo una montaña, nada aparentemente la diferencia de las demás. Pero, para quienes la sacralizaron, su realidad de montaña se transmuta en realidad sobrenatural, dejando de ser lo que era y cobrando un simbolismo particular. Ya no está en el caos del universo, está marcando un punto fijo, un lugar en el espacio. Esta creación social del espacio es una constante en las diferentes culturas, quienes crean y recrean el "Centro del Mundo", traspolando y reproduciendo este modelo o imagen de mundo ideal en diferentes escalas y lugares.

En esta organización o recreación del centro del mundo existen elementos que vinculan lo celestial con lo terrenal, "lo sagrado con lo profano" (Elíade, op. cit.). Uno de estos elementos es justamente la montaña, tratándose de un fenómeno mas generalizado de lo que se suele pensar, ya que casi todas las regiones montañosas del mundo, poseen picos sagrados que son venerados a través del tiempo.

La idea generalizada parece ser que, señalan el punto mas alto del mundo (el mundo de cada cultura, el centro del mundo); en ese punto elevado se está mas cerca de los elementos adorados (sol, luna, rayos, arco iris, nubes, etc..); desde allí se tiene otra visión y perspectiva, impensada para la gente del llano. Ascender, significa trasladarse a otro nivel, estar en otro plano (no solo geográfico, sino también simbólico), penetrar en una especie de "región pura" o "sagrada" que trasciende al mundo profano. Estos lugares se transforman en "santuarios" o "puertas de los cielos", lugares de tránsito entre el cielo y la tierra, donde el espacio y el tiempo se sacralizan.

En su calidad de posibles mensajeros de los dioses, estos niños sacrificados en una de las cumbres más elevadas de los Andes, se encuentran en el punto ideal de partida para el encuentro con los dioses.

El culto a las montañas fue denominado "El fundamento principal de la cultura andina", al proporcionar una unidad cultural subyacente a los pueblos andinos (Bastien 1978). Su antigüedad es obvia, ya que los rasgos básicos del culto a las montañas se han encontrado a través de todos los Andes, fue señalado en las fuentes históricas más tempranas y en las leyendas, está basado en sólidas observaciones ecológicas y se ha mantenido hasta el día de hoy con muy pocos cambios a pesar del proselitismo Cristiano.

Los descubrimientos relacionados con el culto a las montañas han probado ser aplicables también a antiguos centros ceremoniales ubicados en el llano" (Reinhard 1983).

¿De dónde vinieron los niños?

Todos los objetos que formaban parte del ajuar funerario pertenecen a la nobleza Inca, esto hace pensar que la procedencia de los niños haya sido la capital del Imperio incaico en el Perú. Cabe la posibilidad que se hayan trasladado desde su lugar de origen hacia el Cuzco para la celebración de la Capacocha y regresado para ser sacrificados en la cima del volcán, no obstante, aparentemente no existen prendas ni objetos de culturas locales que apoyen esta suposición. Por ejemplo, en la publicación de la National Geographic se puede apreciar un textil de brillantes colores, combinando el rojo, azul, verde y amarillo, en diferentes formas y figuras geométricas típicamente incaicas y que el autor del artículo se refiriera a tales motivos como la "clave Inca", donde hay información registrada. Este unku (especie de camisa sin mangas) que se encontraba sobre el hombro de la niña mayor parece provenir, o por lo menos tener relación con los grupos de la costa peruana, ya que un textil idéntico (unku) fue hallado en la costa central del Perú y fechado entre 1500-1534 d.c., el que seguramente perteneció a algún alto dignatario del Inca. Posiblemente ese sea el lugar de origen de uno de los niños.

Todavía no se realizaron estudios ni análisis comparativos de los textiles, estatuillas, keros (vasos de madera grabada), plumas, platos pato y otros elementos del ajuar funerario, con relación a otros ajuares de montaña o piezas que se encuentran en museos.

Los estudios de ADN que se realizaron indican que entre los niños no hay relación de parentesco, representando esto un dato importante y punto de partida para el planteamiento de hipótesis de trabajo.

¿Qué es una momia?

Este último tiempo se habló suficiente de las momias, pero ¿qué es una momia?, el conocido Dr. Juan Schobinger quien más trabajó sobre este tema en el país nos dice: "Según la escueta definición del diccionario, se trata de "un cadáver que se deseca sin entrar en putrefacción". En un diccionario inglés se precisa un poco más (refiriéndose a la palabra "mummy"), al decir que se trata de "un cuerpo animal o humano desecado por exposición al sol o al aire; también aplicado a un cadáver congelado, conservado en hielo prehistórico". El proceso de momificación puede darse, pues, tanto en forma natural como artificial; el segundo caso corresponde a pueblos prehistóricos como los recolectores y pescadores de la costa norte de Chile, entre unos 5.000 y 2.000 a. C., así como históricos, siendo el caso más conocido de éstos el de los antiguos egipcios. Esto respondía a creencias religiosas.

Se sabe que los Incas practicaban la momificación de sus soberanos. Sentado en cuclillas sobre palanquines, eran llevados en procesión una vez al año por la ciudad de Cuzco. En el caso de las momias de altura -como la del Aconcagua- (y las del Llullaillaco), los factores que llevaron a su conservación han sido el frío y la sequedad del aire. Si bien se trata de momias naturales, no hay dudas de quienes practicaban estas ceremonias conocían perfectamente este proceso, y su ubicación en alturas de más de 5.000 metros respondía al deseo de conservación de este cuerpo, convertido -por la acción ritual del sacrificio humano- en huaca, es decir, en objeto y lugar sagrados." (Schobinger. 1995).

¿Cómo es el proceso de momificación?

Para que un cuerpo se momifique en forma natural es necesario que se evapore (rápidamente) el agua contenida en sus tejidos, hecho que permite que los órganos conserven su forma original. Al estar privados de agua, los gérmenes responsables de los procesos de putrefacción se ven prácticamente imposibilitados de actuar, razón por la cual estos cuerpos momificados se mantienen casi idénticos durante mucho tiempo, siempre y cuando se conserven las condiciones citadas. El mayor o menor grado de conservación de los cuerpos responde a una serie de características intrínsecas y extrínsecas, por lo que no existe una regla única o un patrón que se cumpla exactamente en todos los casos. Para graficar lo antedicho, cada montaña o lugar donde se produjo el proceso de momificación natural tiene características únicas e irrepetibles, dependiendo de la humedad, temperatura, cantidad y tipo de precipitaciones, vientos, altura sobre el nivel del mar, salinidad, condiciones químicas del terreno, y muchas otras más, sin tener en cuenta las intrínsecas que son más complejas aún.

Los doctores Leopoldo López Gómez y Juan Gisbert Calabuig, en su "Tratado de Medicina Legal" (1967) abordan con sumo detalle los aspectos técnicos del proceso de momificación natural en los cuerpos humanos, datos precisos que arrojan luz y clarifican el panorama a los neófitos que poco conocemos del tema. Los profesionales dicen al respecto: "La momificación natural comienza en las partes expuestas del cuerpo, tales como la cara, manos y pies, extendiéndose luego, sucesivamente al resto del cadáver, incluso los órganos internos. Conforme van afectándose las partes, se observa cómo se encogen y asumen una coloración parda, que muestra todas las transiciones desde el pardo claro hasta el negro, lo que depende de que los tejidos estén anémicos o congestionados. Por la contracción de la piel, algunas de las células adiposas del tejido subcutáneo estallan y la grasa líquida es forzada en el tejido dérmico, que se hace más o menos traslúcido. El globo ocular pierde su turgencia y, por tanto, su forma redondeada, haciéndose fláccido. Los órganos internos se hacen duros, se encogen de tamaño y toman igualmente una coloración pardo-oscura a negra". (...) "El cuerpo entero disminuye de volumen, pierde peso y se hace tieso y quebradizo; si el cadáver momificado no está protegido puede quedar preservado durante muchos años. La totalidad del proceso de momificación tiene lugar en un período de uno a doce meses, lo que depende de las condiciones ambientales y del volumen corporal; el período más corto descripto hasta el momento para un adulto ha sido de diecisiete días.".

En América precolombina -en lo que a procesos de momificación se refiere- existió una difundida tradición, con raíces temporales muy profundas. Pensemos solamente en las momias Chinchorro del árido norte chileno, las cuales son por lejos (2.000 años aprox.) más antiguas que las egipcias y con técnicas de momificación artificial nada envidiables. Se sabe que los Incas le rendían culto a sus difuntos, quienes eran momificados artificialmente y cuidados como si estuviesen vivos en las Panacas. Obviamente que conocían a la perfección las diferentes técnicas aplicables para la conservación de los cuerpos. Pensar que el buen estado de conservación de las momias halladas en las altas cumbres andinas es fruto de la casualidad, es ignorar toda una tradición muy antigua y difundida de los pueblos andinos.

Hallazgos de momias en los Andes. Pasado, presente y futuro

Los descubrimientos de cuerpos congelados y santuarios de altura en las altas cumbres andinas se vienen produciendo desde hace un siglo, pero recién en los últimos cinco años, éstos, dejaron de ser "hallazgos" casuales de arrieros o montañistas, para convertirse en hallazgos causales producidos por profesionales arqueólogos a través de excavaciones sistemáticas y fuertes financiaciones.

El siguiente listado reproduce la cronología de los descubrimientos de cuerpos congelados en la cordillera de los Andes:
AÑO
MONTAÑA
UBICACIÓN
OBSERVACIONES
    1896 y 1898
    Chachani
    Sur de Perú
    Saqueado y perdido
    1905
    Chañi
    Salta-Jujuy/Argentina

    1922
    Chuscha
    Salta/Argentina

    1954
    El Plomo
    Chile Central

    1963/1965
    Pichu Pichu
    sur de Perú

    1964
    El Toro
    San Juan/Argentina
    Dr. Juan Schobinger
    1965
    Coropuna
    (sur de Perú)
    Dinamitad
    1974
    Quehuar
    (Salta/Argentina)
    Dinamitado/Extraído en 1999
    1977
    Esmeralda
    (Norte de Chile)
    2 cuerpos
    1985
    Aconcagua
    (Mendoza)
    Dr. Juan Schobinger
    1995
    Ampato
    (sur de Perú)
    4 cuerpos Reinhard-Chavez
    1996
    Sara Sara
    suroeste de Perú)
    (Reinhard-Chavez
    1998
    Misti
    (sur de Perú
    6 cuerpos Reinhard-Chavez
    1999
    Llullaillaco
    (Salta/Argentina)
    3 cuerpos Reinhard-Ceruti

Los datos precedentes nos indican que durante un siglo se produjeron hallazgos de cuerpos congelados en 14 montañas, 6 argentinas, 2 chilenas y 6 montañas peruanas, de las que se extrajeron un total de 25 cuerpos. De los catorce hallazgos solo seis fueron excavaciones dirigidas por profesionales. De los 25 cuerpos, 15 se extrajeron en los últimos 5 años.

Desde 1896 hasta 1985, se extrajeron 9 cuerpos en toda la cordillera, entre 1995 y 1999, la cantidad de cuerpos extraídos ascendió a 15. En Perú, en el lapso de 4 años se extrajeron 11 cuerpos. Todas estas expediciones fueron financiadas por la National Geographic, una revista de divulgación con una tirada de millones de ejemplares, distribuidos por todo el mundo en varios idiomas, sin contar las páginas web de Internet, al cual tienen acceso mayor cantidad de personas.

Indudablemente el casual encuentro del cuerpo de "Juanita" en el nevado de Ampato y las posteriores excavaciones en esa montaña del sur de Perú, marcan un hito trascendental en la historia de la arqueología de alta montaña. Tan trascendental e importante como peligroso, en lo que a protección del patrimonio se refiere. La desmedida difusión periodística que tiene este tipo expediciones y hallazgos, pone en peligro el legado patrimonial que durante siglos permaneció en las altas cumbres andinas.

Nadie duda de la importancia científica del hallazgo, ni de la cantidad de información que aportan y aportarán las excavaciones sistemáticas en los santuarios de altura, tampoco sobre la labor de los profesionales responsables de tales trabajos; pero para aquellos que se preocupan y trabajan por la conservación y preservación del patrimonio arqueológico (me incluyo), el panorama resulta ser no muy prometedor. Hasta 1985, como se dijo anteriormente, los hallazgos fueron fortuitos y las intervenciones de los arqueólogos (1964 y 1985: Dr. Schobinger) se realizaron siguiendo las técnicas de la llamada Arqueología de Rescate, donde de manera expeditiva se extraen los objetos arqueológicos de su contexto, registrando con el mayor grado de detalle posible la información de la excavación.

Luego del descubrimiento de "Juanita", se habla de una "Arqueología de Rescate Preventivo" (Ceruti, 1999), donde se intenta rescatar los objetos arqueológicos en su contexto original, antes que saqueadores los destruyan. La actividad de los saqueadores o huaqueros no tiene descanso ni mayores impedimentos, pero en el caso concreto de la provincia de Salta en el noroeste argentino, la profanación de santuarios de altura (de acuerdo a investigaciones personales) está circunscripta en el tiempo y el espacio, habiéndose detenido hace aproximadamente una década. Al decir que se "detuvo" se está haciendo referencia a sitios que fueron dinamitados o excavados (entre las décadas de 1970 y 1980) como el caso del Volcán Quehuar, el nevado de Acay, el cerro Saladillo, el cerro Macón, el volcán Socompa y el nevado de Castillo, entre los más alterados y conocidos.

Si realizar una excavación de "Rescate Preventivo" ocasiona tal revuelo en la sociedad, y el patrimonio se transforma en un botín de intereses políticos y económicos de diferentes sectores y despierta la codicia popular que hipoteca el legado nuestros antepasados, uno debe preguntarse ¿no es peor el remedio que la enfermedad?.

BIBLIOGRAFÍA

Bastien, Joseph. , 1996. La Montaña del Cóndor. Metáfora y ritual en un ayllu andino. Hisbol. La Paz, Bolivia.

Beorchia Nigris, Antonio. 1987. "El Enigma de los Santuarios Indígenas de Alta Montaña". En Revista del Centro de Investigaciones.Arqueológicas de Alta Montaña (CIADAM). Tomo 5. U.N.S.J. San Juan.

CERUTI, María Constanza. 1999. Cumbres Sagradas del Noroeste Argentino. EUDEBA. Buenos Aires.

ELIADE, Mircea. 1994. Lo sagrado y lo profano. Labor. 9º edición. Colombia.

GONZALEZ HOLGUIN, Diego. 1989 (1608). VOCABVLARIO DE LA LENGVA GENERAL DE TODO EL PERV LLAMADA LENGUA QQUICHUA O DEL INCA. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Perú.


Millan de Palavecino, M.D. 1966. "Descripción de Material Arqueológico Proveniente de Yacimientos de Alta Montaña en el Area de La Puna". En Anales de Arqueología y Etnología. 21: 81 - 99. Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza.

Reinhard, J. , 1983 . Las montañas sagradas: Un estudio etnoarqueológico de ruinas en las altas cumbres andinas. En Cuadernos de Historia ( 3 ): 27 - 62 . Universidad de Chile.

Reinhard, J. , 1992 . Sacred Peaks of the Andes . En National Geographic Society 181 (3): 84 - 111 . Washington D.C.

Reinhard, J. , 1999 . Children of Inca Sacrifice Found. FROZEN IN TIME. En National Geographic Society 196 (5): 36 - 55. Washington D.C. .

Rostorowski de Diez Canseco, M. 1988. Historia del Tahuantisuyu. Instituto de Estudios Peruanos. 332 pp.

SANTOS, Milton. 1990. Por uma Geografia nova. Hucitec. Sao Paulo. Brasil.

SANTOS, Milton. 1996. Metamorfosis del espacio habitado. Oikos-Tau. España.

SANTOS, Milton. 1996. De la totalidad al lugar. Oikos-Tau. España.

Schobinger, J. , 1986. La red de Santuarios de Alta Montaña en el Cuntisuyu y el Collasuyu: Evolución general y Problemas interpretativos. En Comechingonia I (Nro. Especial) : 297 - 317.

Schobinger, J. , 1995a. Informe sobre la relocalización de un hallazgo de Alta Montaña del Noroeste Argentino: la llamada "Momia de los Quilmes". En Comechingonia 8 : 47 - 67 .Córdoba .

Schobinger, J. , 1995b. Aconcagua: Un enterratorio incaico a 5.300 metros de altura . Inca editorial. Mendoza.

SCHOBINGER, Juan. 1998. Arqueología de Alta Montaña: Santuarios Incaicos en los Andes Centro-Meridionales. En: Beiträge zur allgemeinen und vergleichenden Archäeologie. Band 18. Bohn. Alemania.

SILVERBLATT, Irene. 1990. Luna, Sol y Brujas. Género y clases en los Andes prehispánicos y coloniales.Archivos de Historia Andina 10. Perú.

Vitry, Christian. 1998. LA MOMIA DEL CERRO CHUSCHA. Desventurada historia de una momia calchaquí hallada en Cafayate. Revista Electrónica NAyA (Noticias de Antropología y Arqueología) Nº 25. http://www.filo.uba.ar/otros/naa/home.html; y http://www.naya.org.ar. Universidad de Buenos Aires. Agosto de 1998.

Vitry, Christian. 1998. ARQUEOLOGÍA EN MONTAÑA: Las ruinas más altas del mundo. Revista AIRE y SOL. Editorial Mirabilia. Abril. Nº 245. Capital Federal, Buenos Aires.

Vitry, Christian. 1999. Arqueología en las cumbres andinas. Revista "Miradas" Nº 21, junio-julio. Salta.

Vitry, Christian. 1999. GEOGRAFÍA SAGRADA: Un recorrido toponímico por las montañas de Salta. Revista "MIRADAS" Nº 19, febrero-marzo. Salta.

Vitry, Christian. 1999. LAS MOMIAS DE SALTA. Revista "Miradas" Nº 21, junio-julio. Salta.

(Revista Pulso Educativo. Salta, Argentina, en prensa)

Migración de Asia a América

Importante hallazgo antropológico, por Rita Amodei


La fosa se ha encontrado en las ruinas de una casa de 11.500 años de antigüedad situada en Alaska central. BEN A. POTTER


En las ruinas de una casa de 11.500 años de antigüedad situada en Alaska central, los científicos han hallado un trozo de historia de los primeros pueblos que habitaron en la región. Allí han encontrado el esqueleto incinerado de un niño paleoindígena, como parte de una verdadera cápsula del tiempo que arroja luz sobre la forma de vida cotidiana de las tribus paleoindígenas.


El descubrimiento, llevado a cabo por el equipo de Ben Potter (Foto a la izquierda) de la Universidad de Alaska, se publica en el último número de la revista Science.
"El lugar es verdaderamente espectacular en toda la extensión de la palabra", afirma Potter en declaraciones recogidas por la sociedad científica sin fines de lucro AAAS. "La incineración tiene un profundo significado, pero también es importante el contexto del hallazgo".
A diferencia de campamentos de caza temporales y otros lugares de trabajo encontrados anteriormente, esta casa parece haber sido una vivienda de verano para los miembros de esta población.

Según el equipo de Potter, sus habitantes, entre los cuales había mujeres y niños, cazaban en los alrededores pescado, aves y mamíferos pequeños.


Josué Reuther, Ben PotterJoel Irish excavan la fosa de entierro en el lugar de Sun River en Alaska. (Foto cortesía de Ben Potter)

"Antes de este hallazgo, sabíamos que se dedicaban a la caza mayor, de bisontes o alces, con armas sofisticadas. Aquí, sin embargo, había niños pequeños y mujeres. Por lo tanto, ésta es una pieza completa del sistema de asentamiento sobre la que prácticamente no teníamos ningún antecedente", explica.


Los investigadores creen que el niño fue incinerado en una fosa en el centro de la vivienda después de fallecer por motivos desconocidos. Esa fosa, de unos 45 centímetros de profundidad, se usaba para varios fines, entre ellos cocina y desecho de desperdicios. Después de la incineración, la fosa fue sellada y la casa, abandonada.
El hallazgo del esqueleto supuso una gran sorpresa ya que en esta zona de Alaska nunca se había encontrado ningún resto mortal humano que tuviera más de varios cientos de años de antigüedad.



Junto al niño no había objetos funerarios. Según Potter, esta falta de objetos simbólicos es típica de una sociedad nómada de cazadores-recolectores y no debe interpretarse como señal de que la muerte del niño se tomó de manera indiferente.
"Todas las pruebas indican que hicieron bastante esfuerzo. La sepultura estaba dentro de la casa. Si lo piensa, la casa es el núcleo de muchas actividades residenciales: cocinar, comer y dormir; y el hecho que abandonaran la casa poco después de la incineración es prueba bastante convincente del trato delicado hacia la muerte del niño", dijo Potter.

Foto
Los investigadores creen que los primeros pueblos de norteamérica llegaron de Siberia a través del estrecho de Bering hace aproximadamente unos 13.000 años.
Lo constatan gracias a algunas herramientas, que junto con las estructuras de las viviendas, son similares a las utilizadas por los pueblos siberianos.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
Completamos la información del post con algunos detalles más.
Según leemos en EurekAlert (y resumimos), el niño incinerado recibió el nombre de "Xaasaa Cheege Ts'eniin", (que traducido viene a decir algo así como "El niño de la desembocadura del alto río del sol") de acuerdo con la comunidad indígena del lugar, la tribu Healy Lake.
Sólo alrededor del 20 por ciento del esqueleto quemado fue preservado. Los restos no revelan el sexo del niño, pero incluyen los dientes, lo que permitió a los investigadores llegar a la conclusión de que tendría unos tres años de edad. Los restos no mostraron signos de lesión o enfermedad, lo que no es de extrañar, ya que la mayoría de los problemas de salud no dejan huellas en los huesos.
No se encontraron objetos que fueran claramente ajuar funerario. Sin embargo, se hallaron dos piezas de ocre rojo junto al esqueleto, pero su significado no está claro. Aunque el ocre rojo ha formado parte de los entierros en todo el mundo, también tiene muchos otros usos.
Esta falta de objetos simbólicos es típica de una sociedad de cazadores-recolectores móviles como los de Upper Sun River y no debe interpretarse como una señal de que la muerte del niño fue tratada informalmente, según informa Ben Potter.
"Toda la evidencia indica que lo hicieron con algo de esfuerzo. El entierro fue realizado dentro de la casa. Si usted piensa en la casa como el centro de muchas actividades domésticas como cocinar, comer, dormir, y el hecho de que la abandonaran poco después de la cremación, es una evidencia muy convincente del tratamiento cuidadoso del niño", dijo Potter.
Aunque muchos de los detalles son aún objeto de debate, los investigadores en general creen que los primeros pobladores en América del Norte llegaron a través del estrecho de Bering desde Siberia en algún momento cercano al final de la última edad del hielo, alrededor de 13.000 años atrás, o incluso antes. Sin embargo, la evidencia arqueológica de este período es escasa, especialmente en las regiones del norte junto al mar de Bering conocida como Beringia.
Las herramientas de piedra de sitios contemporáneos en Alaska central se corresponde a la categoría conocida como microhojas, la cual consiste en pequeñas hojas de piedra afiladas. Por el contrario, el conocido pueblo Clovis del centro de América del Norte no hizo microcuchillas. De hecho, los artefactos de piedra, junto con la estructura de la casa y los tipos de restos de animales encontrados en Upper Sun River, parecen más similares a los del yacimiento del Ushki Lake, en Siberia, y que a cualquier otra cosa de lo hallado en los otros 48 estados.
"Tenemos este sistema básico de organización tecnológica que une Alaska con el Viejo Mundo", dijo Potter.
Los investigadores han debatido sobre si la gente del centro de Alaska, durante el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano, eran parte de un grupo cultural más amplio o si pertenecían a diferentes grupos. Las herramientas, y otros restos encontrados en el Upper Sun River, y sus similitudes con algunos otros de la región, apoyan el primer escenario, subrayan Potter y sus colegas.
Existen diferencias entre los yacimientos, pero éstos pueden reflejar la versatilidad de este pueblo, con diferentes miembros llevando a cabo distintas tareas, tales como la caza mayor o captura de pequeños mamíferos y aves durante diferentes épocas del año.
A lo largo de la excavación los grupos de Potter han trabajado estrechamente con los líderes de la tribu Healy Lake y otros grupos indígenas que viven cerca de Upper Sun River.
"Nuestra consulta con los grupos indígenas locales no sólo es un imperativo ético en la arqueología de hoy en día; ha sido una colaboración plena y productiva, desde mi punto de vista. Nos esforzamos en ser diligentes para tener negociaciones plenas y abiertas durante el tiempo del hallazgo, e, incluso, antes; y  hemos trabajado juntos para construir una base que permita continuar el trabajo sobre este hallazgo y para futuros descubrimientos".
La cremación dejó intacto cerca del 20 por ciento de los huesos del niño, suficiente cantidad para realizar un análisis detallado de la escena. El niño fue colocado de espalda, con las rodillas hacia el pecho y los brazos colocados a un lado. El carbón de leña indica que el fuego fue dispuesto en la parte superior del cuerpo.
La coloración del cráneo muestra que el incendio fue lo suficientemente intenso como para quemar toda la cara y destruir los  huesos pequeños, dijo el investigador Joel Irish, también de la Universidad de Alaska, en Fairbanks. Sin embargo, el fuego no estuvo lo suficientemente caliente como para destruir todo el cuerpo. Y debido a que ninguna otra evidencia de uso de la fosa de la cocina se encontró por encima de los restos infantiles, Potter y e Irish llegaron a la conclusión de que la familia había abandonado la casa poco después de la cremación.
Ahora, expertos de la Universidad de Utah tratarán de extraer ADN de los huesos del niño, aunque no está claro si la operación tendrá éxito. Si se obtiene, se pretende compararlo con los nativos de la región y comprobar si existen vínculos ancestrales.
Rita Amodei agradece  a el  profesor  Todd Palin por su gentileza en  brindarnos la exclusividad de esta noticia cientifica .