Cuarentena Día 53-54 - Cotidiano

 “Una mujer que desespera pero no calla, hace todo lo que está a su alcance. Una mujer que se gana el aprecio y el rechazo, que se cae, que se golpea, que vuelve a encarar.”

Una trabajadora social afectada - Cambios en el paisaje urbano - La llegada del frìo


Día cincuenta y tres


Una mujer. Una mujer al frente de su casa en medio de la crisis, de cualquier crisis. Una mujer sostén de su familia, cabeza del grupo. Una mujer corpulenta que trabaja desde que tiene memoria. Una mujer que sufre pero lucha, que hace lo que tiene que hacer para sí y por los demás, eso es compromiso. Una mujer sirve un plato de comida, carga bolsos, pelea los precios, habla y se mete en los asuntos que le afectan. Una mujer que amanece con tareas y se duerme planeando el día siguiente. Una mujer que desespera pero no calla, hace todo lo que está a su alcance. Una mujer que se gana el aprecio y el rechazo, que se cae, que se golpea, que vuelve a encarar. Una mujer que reclama lo elemental: el agua. Una mujer que sabe de lo inevitable y sigue. Pone el corazón, el aliento. Una mujer se encoleriza de impotencia. No puede admitir que algo pretenda detenerla. No es momento. No se detiene. Y muere.

Ixx, may20


Día cincuenta y cuatro


Cruel en el cartel. Hoy hace frío y llueve. La ciudad parece congelada pero no por la temperatura sino en el tiempo. Un afiche promociona espectáculos masivos con fecha de hace cinco semanas. Seguramente el evento programado no se pudo hacer a causa de la cuarentena y quien sabe, ese afiche fue pegado hace dos meses o más pero allí está, freezado y desteñido, desgajándose de a poco en el obrador de una esquina cualquiera. La gente ha vuelto a salir de a poco, hace las compras, pasea a su perro y los fines de semana sale en grupo familiar pero dista mucho del pulso habitual de la ciudad, el abandono se aprecia en la falta de esa dinámica cotidiana, del intercambio, la renovación. Se observa el abandono de un domingo por la tarde pero todos los días. Es cierto que el cambio de clima potencia un poco la tendencia a verlo todo gris pero es que se extrañan cosas muy simples, el cafetero de las mañanas y los obreros de la construcción mezclándose con taxistas desvelados y colectiveros presurosos haciendo su desayuno, los pibes que van a la escuela, la gente haciendo compras y mandados despreocupada. Lo que da un toque de angustia es no saber hasta cuándo. Eso es lo más triste. Sabemos que va a pasar, no sabemos qué va a dejar este proceso (odio esta palabra).

Ixx, may20


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