sábado, 6 de abril de 2013

El Malestar Actual en Antropología y (otra vez) lo Ideológico

A modo de introducción

A partir de una nota publicada en Anthropology.net (**) en la que se plantea la actual situación de retroceso de la ciencia antropologica en el estado de Florida retomo una de las cuestiones esenciales que atraviesa la disciplina en las últimas décadas. Dice: "In the fall of 2011, Florida Governor Rick Scott proclaimed that his state didn’t need any more anthropologists, and that public money would be better spent educating scientists" ("en otoño de 2011 el gobernador de Florida proclamó que su estado ya no necesita antropólogos, y el dinero público estaría mejor gastado educando científicos").



Desde hace ya muchos años que la culpa se instaló como un elemento más a la hora de reflexionar las razones de una epistemología (no estamos ajenos al malestar en la cultura que describe Freud), desde las consecuencias muchas veces perversas que han tenido los resultados de investigaciones utilizados con fines espurios por estados que solventaron actividades luego empleadas para ejercer el dominio sobre pueblos enteros. Sobran ejemplos de usos instrumentales de la antropología y otras ciencias humanas obtener ventajas en situaciones de guerra, obtener información mediante la tortura o elaborar estrategias durante asedios e invasiones territoriales.
La política, lo ideológico, los cambios culturales en el tiempo, la propia dinámica social hacen que la antropología deba cambiar para adecuarse a nuevas circunstancias como así también también se le debe reconocer que haya dado origen a otras disciplinas que tomaron luego su propio camino y hasta se independizaron como ciencias. Esto se debe a que el estudio antropólogico permite una amplitud tal que se torna generador de ideas, de propuestas y de miradas nuevas ante los hechos del hombre.
No se debe perder de vista que tras la investigación y el sustento económico de los proyectos hay siempre intereses que a veces son claros y otras no tanto. Basta observar (o recordar) el soporte que tuvieron las investigaciones etnográficas, lingüísticas, culturales, naturales entre mediados del siglo XVIII y del siglo XX para obtener información territorial, patrimonial, relacional que luego sería empleada a fin de explotar, sojuzgar, dominar, invadir.
Como ejemplo se observan las expediciones a África, Ámerica y Oceanía, en las cuales se trazaban mapas y se identificaban especies naturales y grupos sociales. O más recientemente la recopilación acelerada de las lenguas de norteamérica por una parte mientras por la otra se avanzaba sin pausa sobre los territorios de los nativos arrasando con su cultura, la cual sería preservada en los ámbitos contenidos de los museos y bibliotecas como una memoria de curiosidades sin más interés que el entretenimiento de los visitantes. En el presente instituciones como el ILV se preservan para sí el patrimonio de tribus y territorios completos en los cuales se aduce estar evangelizando y aprendiendo las lenguas nativas quien sabe con qué finalidad, es llamativo que estos "investigadores" se cierren a otros y aíslen los pueblos a los cuales estudian como si fueran de su propiedad.
En lo que respecta a la antropología el mundo globalizado de hoy requiere homogeneización y entonces ¿para qué pensar las diferencias? Pero estas existen subyacen en nuestra propia condición humana y social. Menendez (*) hace un planteo hacia adentro de la disciplina que se resuelve en la cotidianeidad, en la práctica misma a la cual nos induce la propia cultura y su devenir.
Hacia afuera, debemos pensar cuál es el rol que la sociedad (política y económica) del poder le asigna a la ciencia antropológica en cuanto ésta es hoy menos redituable en términos económicos y más molesta en la medida que contribuya a la comprensión de la diversidad, la integración de las diferencias y la construcción de libertad a partir del entendimiento intercultural.

IXX - 2013

   

(*) El malestar actual de la antropología o de la casi imposibilidad de pensar lo ideológico 

Eduardo L. Menéndez
Publicado en Revista de Antropología Social

Resumen



A partir de la década de los 70' se instaló en la Antropología Social y especialmente en la Antropología devenida hegemónica, es decir la norteamericana, un proceso de malestar que se mantiene hasta la actualidad. Dicho proceso se expresa a través de toda una serie de aspectos entre los cuales subrayamos la creciente duda respecto de quienes son ahora sus sujetos de estudio, y la consecuente indeterminación profesional y metodológica del antropólogo respecto de los mismos; así como la frecuente reducción de la descripción e interpretación de las problemáticas estudiadas a las características y narraciones de un solo actor reduciendo o disminuyendo la posibilidad del desarrollo de una perspectiva relacional. Estos y otros procesos son, por lo menos en parte, producto del constante incremento de nuevos sujetos de estudio, cuyas características establecen una situacionalidad diferente del antropólogo frente a los mismos, lo cual pone en evidencia las limitaciones teórico/metodológicas sobre todo de las orientaciones que consideran la realidad sólo en términos del sistema cultural, que impulsan la noción de cultura como verdad, y que excluyen la dimensión ideológica de la descripción e interpretación de la cultura.
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(**) Anthropologists Are Lowest Paid & Least Respected Scientists In the United States
20, Thursday. Dec 2012
Fuente Anthropology Net

Posted by Kambiz Kamrani in Archaeology, Blog, Cultural Anthropology, Linguistic Anthropology, Physical Anthropology ≈ 10 Comments
Ann Gibbons, has a piece in today’s Science where she writes of the troubles the field faces,

“In the fall of 2011, Florida Governor Rick Scott proclaimed that his state didn’t need any more anthropologists, and that public money would be better spent educating scientists. Then in January, a study found that the unemployment rate among recent graduates with bachelor’s degrees in anthropology and archaeology was 10.5%, surpassed by few other majors, and that anthropology majors who did get jobs were also among the lowest paid. It’s been a tough year for anthropology, but don’t count out this field: Most said the bad press wasn’t fair, noting that the situation is very different for bachelor’s degree– and advanced degree–holders.”
I do not have access to the full text, unfortunately. I can tell, though, that the study cited in the abstract only focuses on undergraduates. So there is a bias in her report, just as she writes in the last sentence. Without a doubt, those with graduate degrees have better opportunities.
What I do understand from my experience is that I was offered outrageously low salaries upon graduating with my Bachelor’s in Anthropology. My life was unsustainable. For that reason, I focused my Master’s in Biology, as my prospects in that field offered more financial stability.
Furthermore, anthropology is also plagued by misunderstandings. Scientists and non-scientists often do not know what anthropology is and what the can be gained from this field. I believe this is one of the reasons why the field is not adequately compensated.
I will leave this thread open for discussion by you, the readers, on what you think can be done to increase the financial return and improving the perception of the field.

Gibbons, A. (2012). An Annus Horribilis for Anthropology? Science, 338 (6114), 1520-1520 DOI: 10.1126/science.338.6114.1520

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